CUANDO UN AMIGO SE VA – HUGO ALBERTO SCHREIER – 28/12/2010

enero 3rd, 2011

Hugo Alberto Schreier

Llega un momento, en las vidas de todos nosotros, cuando debemos prepararnos para la muerte. Cuando nos hacemos viejos, cuando nos enfermamos de gravedad o corremos un serio peligro, no podemos preocuparnos simplemente con la pregunta de cómo mejorar, a menos que ‘mejorar’ signifique pasar a una vida después de la muerte.

La mayoría supone que nuestro único deseo es vivir más tiempo en esta tierra. Sin embargo, morir, como dar a luz, es un camino hacia una nueva vida, tal como lo dice Eclesiastés 3:1 y 2 ‘Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo de nacer y su tiempo de morir’.

“La muerte es una transición a una nueva vida. Esto suena muy hermoso, pero pocos de nosotros deseamos hacer esta transición. Podría ayudarnos si nos diéramos cuenta de que nuestra transición final viene precedida por muchas otras transiciones anteriores.

Cuando la muerte entra a un hogar cristiano, el más dulce consuelo proviene del pensamiento que Dios ha hecho lo mejor que podía hacer con el amigo que ha llevado a sus mansiones. Nosotros oramos que Él corone nuestros seres queridos con sus bendiciones más ricas.

Si hubiera algo mejor que lo que he pedido y lo he dejado de mencionar, dáselo. Dale lo mejor de los dones que sabes dar, algo mucho mejor que lo que yo pudiera soñar. Así fue mi oración.

La paz extrae a la muerte su aguijón más venenoso, que es la angustia. Eliminada la angustia, la muerte deja de ser muerte porque ha sido derrotada. Así pues, la victoria sobre la muerte se llama paz, supremo don divino que sólo viene por el camino de la entrega de mi voluntad a la voluntad del Padre, como decía Jesús en la agonía de Getsemaní; ‘No se haga lo que yo quiero sino lo que quieras tú’.

Palabras que fueron surgiendo de lo más profundo de mi ser cuando supe la triste realidad de la muerte de un amigo, con el cual luchamos juntos por la dignificación y valoración de los sordos. Hugo vos te fuiste de nuestro lado un 28 de diciembre, pero ese mismo día llegó Juan Martín para seguir parte del camino que dejaste.

Hasta siempre.

Hugo Llamosas - 30/12/2010